Poema del amor vencido.

No quiero escuchar
el latido de mi corazón,
buscando otro 
que le acompañe.

Ni quiero calmar mi sueño
al compás 
de otra respiración
que calme la soledad.

No quiero,
no.

He de acostumbrarme 
a sentir el agujero de mi pecho
y notar como el aire pasa
a través de mí.

Temo amar 
y sentir aun más,
esta tristeza 
que me ahoga.

He encontrado algo
que me salva de hundirme
en este mar inerte, 
en el que sobrevivo.

Así que,
cubro mis ojos
para que me distancie
de la ternura 
que es inalcanzable. 

Continúo 
amando todo,
pero no quiero 
desear nada.


Antonio Alvarez de Garmendia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El jazmín es un grito.

Derrumbar tu cuerpo.

Yo soy.