La luz cegadora.

Te conocí y vi una luz cegadora,
hablabas de un amor imperecedero,
de la lucha y del compromiso…
Pero no era así.

Confundí como siempre
la luz cegadora con la oscuridad inerte
y aún así pensé que podía
resucitar  lo que está muerto.

Porque tu
Te debes a un dolor que no tiene fin
y que tampoco quieres acabar
ya que te hace sentir vivo.

Porque tu
crees que se puede invadir y abusar
sin que la tierra sometida
te rechace.

No te das cuenta que el amor limpia
y el odio mancha,
que las flores del olvido 
también crecen para ti.
Piensas que se puede comprar 
el silencio del vencido 
y que no es posible la liberación
de los seres que masticas.

Lo que está muerto
jamás podrá vencer a lo vivo.


Antonio Alvarez Garmendia.


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